Un buñuelo, un recuerdo

Los buñuelos valencianos son un reflejo de nuestra cultura fallera. Su olor está presenta en cada rincón de València en los días grandes de la ciudad.

Las calles de València desprenden magia la semana fallera. El olor a pólvora, los monumentos falleros distribuidos en las calles, la mascletà, el ambiente fallero… todo se une para celebrar por todo lo alto la fiesta preferida por los valencianos.

Sin embargo, la situación actual ha impedido que esta magia recorra la ciudad, pero, no estamos del todo perdidos, la gastronomía fallera sigue estando ahí para alegrar esta nostalgia que sentimos, y por eso, los buñuelos son los perfectos aliados en estas fechas.

Fuente: fashionfruit

Una historia de simbiosis

La historia de los buñuelos no se puede entender sin la existencia de las primeras fallas. El gremio de carpinteros sacaba los sobrantes de muebles, trastos y madera a la calle para quemarlos el Día de San José.  Estas fallas primitivas fueron perfeccionándose, y a su vez, atrajeron a los curiosos.

Los vecinos rodeaban los monumentos y este clima festivo propició que las mujeres sacaran los bidones de hierro a modo de fogón y crearon los buñuelos de viento. Estos primeros buñuelos no llevaban aún calabaza, sino que cocinaban solamente con levadura, harina, agua y un poquito de sal. Más tarde llegó la calabaza para darle un toque especial a esta magnífica comida. Y a esto se sumó el chocolate, un toque todavía más especial.

Fuente: Las provincias

Una técnica de tradición, ¿cómo se hacen?

La elaboración de los buñuelos tiene sus propias normas. La masa que se puede realizar con o sin calabaza -siempre recodando que si se hacen sin calabaza se llaman buñuelos de harina-, no es de difícil elaboración.

Para realizar los típicos buñuelos de calabaza, previamente tenemos que haber asado la calabaza, y una vez ya en frío habrá que machacarla. Una vez hecho el pure de calabaza se le añade levadura con un poco de harina, se debe mezclar todos los ingredientes para formar una pasta homogénea. Cuando esta pasta ya esta hecha tendremos que añadir el resto de harina y seguiremos mezclando. La pasta se debe dejar en reposo durante una media hora para que fermente.

Una vez fermentada viene el paso de la fritura. El aceite se debe calentar a fuego lento para no quemarlo y cuando sea humeante es hora de echar los buñuelos. Para que los buñuelos tengan la forma y el tamaño ideal la cantidad de masa hay que hay que coger correspondo a una cuchara sopera o al tamaño de tu propia mano si deseas tirarlos de este modo -eso sí, la mano previamente harinada o mojada con agua tibia- Una vez vayas a echarlo debes hacerle un agujero en mitad mientras estos están cayendo al aceite.

Buñuelerías

Sin embargo, sabemos que la elaboración casera de este postre puede ser un poco elaboriosa, por eso también os aconsejamos ir a las diferentes buñuelerías que tenemos en la ciudad de valencia. Cabe recalcar que en la semana de fallas, encontrar puestos ambulantes de buñuelos es muy fácil y recomendable. Una fallas sin buñuelos son unas fallas sin alma.

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